El embate de la izquierda

images-cl.jpgSubsidios para semillas, abonos, reproductores, embriones, cercos, turismo rural, desmalezado, viviendas, techumbres, píldoras surtidas; eso y mucho más a través de organismos estatales y municipales, casi todos fuera del control efectivo de nadie. El Gobierno gasta el año 2008 entre 35 mil y 40 mil millones de dólares y, hace 17 años, seis mil millones. Lo del Mineduc es, más que nada, elefantiasis.Durante los años 2006 y 2007, el Gobierno hizo todo cuanto pudo por menoscabar la libertad de enseñanza. ¿Alguien recuerda la discusión sobre el plebiscito planteado por “La Moneda”? Seguramente muy pocos, pero tenía que ver con el control estatal de la educación. La reforma de la educación fue un impulso descarado por ampliar el Mineduc en poderes y en gasto. Afortunadamente se logró frustrar.

Lo anterior es otra manera de decir que hay una tremenda batalla en curso: los amigos de la libertad que tantas veces la usamos mal, versus los enemigos de la libertad. No sacamos nada con hacernos los distraídos, concentrados cada cual en “lo mío”, que puede ir desde lo más sublime hasta lo más torpe: la religión, la filosofía, la enseñanza, la música, la lectura, la familia, el deporte, el trabajo, los negocios, etcétera. Todo eso es bueno, pero no basta.

Es tiempo de que los sectores sensatos de nuestra sociedad adviertan que desde las alturas se está dirigiendo un proceso de estatización y dependencia gradual de la vida personal y asociativa. Hay variantes respecto al crudo intento totalizante de los años sesenta, pero el objeto final es el mismo: crear una sociedad atomizada, de seres dependientes, no uno respecto del otro en medio de una comunidad, sino respecto de entes estatales o paraestatales, individuos fácilmente dirigibles, sin un marco de referencia como los que permiten las realidades profundas de patria, escuela, religión y familia.

La izquierda conduce, solapada pero consistentemente, una política que socava la libertad en los negocios, en la acción estatal y en la vida individual, pero fomentando al mismo tiempo la licencia para disimular el intento. El Estado como lugar de la corrupción, actuando de la mano con fuerzas omnipotentes pero sin cara ni nombre.

El modo que adopta la izquierda para el siglo XXI es distinto, ya se dijo, del de los años 60. Sin embargo, los resortes, palancas y temas son los mismos. Pasamos del paraíso estaliniano al “Mundo Feliz” de Huxley, del totalitarismo crudo a la atmósfera blanda propia de una fórmula más sutil, más suave. La sociedad, todos sus intersticios, infiltrada por un líquido amniótico tóxico, cuidadosamente combinado.

A pesar de las variaciones secundarias, los temas de fondo son recurrentes: destrucción de la moralidad comúnmente aceptada, recurso a “la calle” para intimidar al adversario, denuncia de la política y de sus estructuras institucionales como “instrumentos de opresión”, veneración del Estado y de la palanca estatal para forzar el retorno nostálgico a recetas hasta poco tiempo atrás descartadas. A propósito de estas tendencias, me permito citar la frase “el mercado es cruel”. Lástima que nadie recordara en la ocasión las crueldades cometidas por un Estado emancipado, a diestra y siniestra.

Me permito ofrecer una conclusión: la política está cargada de significado muchas veces escondido deliberadamente, otras escamoteado por comodidad. Ese es el encargo que tenemos: restituir su significado a la política, sacudir a los regalones y mercaderes para que comprendan que en Chile no llevamos una inercia positiva, que estamos girando a cuenta, que el sistema requiere de mucha gente valiosa que se moleste por la cosa pública, que estén dispuestos a salir de “lo suyo”, que arriesguen algo y dejen de quejarse y de escapar.

Carlos Larrain Peña

3 comentarios para “El embate de la izquierda”

  1. Renato Saldivia:

    Estimado Sr Larraín
    Soy un profesional de casi 18 años de experiencia laboral y la duda que me cabe es como disminuir esa brecha de la desigualdad que nos separa. Vemos los escualidos sueldos que posee lagran mayoria de los chilenos que trabajan en la empresa privada, de la perdida de valores por parte del empresariado cuando se despide al personal. Como poder entender que mantener a la mayoría de la gente con mediana educación es signo de que no competirá por la riqueza que poseen los del otro lado de la linea de la riqueza.Acepto lo que Ud menciona sobre el estatismoes nefasto pero ¿como puedo hacer que la minoría que posee gran riqueza simplmente nos aporte para que nuestros hijos tengan una mejor educación, salud, bienes materiales básico, estabilidad laboral, etc?; aun pensando que este dinero igual va de vuelta a las grandes empresas.

    En resumen, creo que si existe mejores sueldos y mejor estabilidad laboral, para quienes se sienten chilenos, les aseguro que no exitiría La Concertación, la izquierda, etc que la verdad pienso que solo se aprovechan de los bienes del país y de la esperanza de la gente de este pais que aun es buena y cree, aun cuando existe la globalización, en la gente.

  2. HECTOR AGUILERA:

    Estimado Don Carlos,
    He leído no una, si no varias veces su artículo del “embate de la izquierda”, y mi pensamiento es: que gran razón tiene usted en lo que dice!!.
    Y lo que me ha llamado a escribir aqui, son sus últimas palabras: “gente que se moleste por la cosa pública…salir de lo suyo….dejar de quejarse…, En fin Don Carlos, quiero darle un aliento de esperanza, quiero decirle que su grito si tiene eco en muchos Chilenos que nos damos cuenta de lo que está pasando en nuestro país. Soy de la generación que vivió la niñez en el Gobierno Militar, y que tuvo que leer mucho para comprender y saber lo que realmente llevó al país a la crisis del 73, una pretensión de la izquierda por llevarnos al totalitarismo apabullante, con la excusas que prenden en los más ignorantes y en los más débiles: trabajo asegurado para todos, pan para todos, odio a los ricos, etc,etc.
    Gracias a Dios dimos un giro, y ahora como dice usted con solapada y silenciosa estrategia la izquierda no cesa de insertar sus ideas erradas que sólo nos alejan del progreso.
    Quédese tranquilo Don Carlos, habemos quienes si conocemos la verdad de las cosas, quienes no nos dejamos engañar, quienes sabemos que hacer para hacer crecer a Chile y dar la posibilidad para que todos en mayor y menor grado vayan accediendo a un futuro cada vez mejor, con esfuerzo, con sacrificio, con dedicación, con respeto por el otro, sin envidias.
    Por mi parte y volviendo a sus últimas palabras, he arriesgado dos años de mi vida, en Stgo,lejos de mi hogar que está en el sur,preparándome para hacer un país mejor, realizando un Magister en Políticas Públicas el cual estoy terminando, asi que… ánimo, que usted no está solo, habemos muchos que como usted pide: “ya estamos saliendo de lo nuestro”.

  3. MANUEL TORRES:

    Don Carlos ,cada vez que leo sus articulos y escucho por distintos medios sus comentarios me puedo dar cuenta lo solido y veraz de estos…en fin asi sera facil entender para todos los chilenos, porque personas idoneas como usted deben estar en el lugar que coorresponde y este es.. “Encaminando los pasos de un Chile prospero que todos esperamos y merecemos”,Saludos cordiales,

    Manuel Torres
    Magister en Admistracion

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